Querido tú, sé que en este momento estas pasando por un momento difícil. Puede que lo hayas oído antes, o te parezca tonto pero te lo diré: nada es para siempre. La vida no es nada fácil y creo ya te habrás dado cuenta. Descuida, sé que eres fuerte. Puedes con esto. Tienes familia y amigos. ¿No tienes a nadie? Mejor aún. Te tienes a ti. No puedes tener mejor compañía que a ti mismo. Tú te conoces, sabes de lo que eres capaz y lo que puedes usar a tú favor. Querido tú... No desanimes. Nada es imposible en esta vida, puede parecer que lo es, puede parecer que está todo en tu contra, que no tienes forma de salir por lo que estés pasando pero, siempre hay una salida. No estará frente a tus ojos, nada te lo dan en bandeja de oro. Al contrario, tendrás tú que buscarlo, tendrás tú que luchar y pelear para lograr lo que quieres. Puede que al final del camino llegues derrotado, pero habrás llegado. Y eso, querido tú, es lo que te hará fuerte. Es lo que hará que puedas ver el mundo de diferente forma. Es lo que hará que te des cuenta que puedes con todo. Querido tú... Dirás que ya no puedes, que es mucho para ti, que simplemente ya no. Dirás que es lo más difícil por lo que has pasado y puede que sea cierto, pero no todo se acaba ahí. Se escuchara cruel, pero tu dolor no acabará ahí. Para nada. Queda mucha vida por delante y todo eso son altos y bajos. Pero de eso se trata todo esto. De superar los obstáculos que te ponga la vida. Todo tiene un final feliz, y si no es feliz, entonces no es el final, recuerda esa frase. Querido tú... Ánimo. Tienes en tus manos tu propia vida. Hay planes para ti y es tu trabajo ver cuales son. Si te sientes solo habla. Tú decides el curso de tú vida, y si no quieres que vaya por un mal camino, es momento de cambiar. Querido tú... Vuelve a ser esa persona feliz que eras antes al menos por un segundo, y te darás cuenta que vale la pena luchar por un final feliz. Llora, toma aire, saca lo que te duele y camina. Camina a donde quieras, pero nunca para atrás.
Mientras estoy parado en esta esquina viendo estos dos caminos unirse, de pronto me siento en paz. Tal vez sea porque a mis pies yace la intersección de dos caminos distintos uniéndose en un punto de vulnerabilidad. Tal vez sea porque es un recordatorio de tu y yo y el lazo de felicidad que una vez compartimos. Sin una preocupación en el mundo mis brazos envueltos alrededor de tu cuerpo para protegerte del frío. Dos almas calentándose por la compañía del otro. Dos corazones bailando en la lluvia alegremente. Dos mentes con lo mismo en mente. Tú querías que fuera tuyo y... yo quería que tu fueras mía. No lo sé, tal vez estoy loco. Tal vez el tiempo me ha jugado una mala pasada. Tal vez dejé de ver la belleza en las pequeñas cosas. Tal vez dejé de apreciar los regalos de la vida. Tal vez esto me supera. O tal vez extraño el contorno familiar de tu cuerpo debajo de las blancas sábanas de mi cama. No lo sé, tal vez esto es normal. Tal vez dejé de ser yo mismo después de que te fuiste. Tal ...
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